Guía del Personaje Sonrisas y Lágrimas
La Madre Abadesa es la superiora de la Abadía de Nonnberg y la guía espiritual de Maria. Es sabia, paciente y ve con claridad lo que otros no ven. Reconoce que Maria pertenece al mundo, no detrás de los muros de la abadía, y la envía al hogar de los von Trapp. Su interpretación de Climb Every Mountain es uno de los momentos cumbre emocionales del espectáculo, un instante de pura convicción inquebrantable.
La Madre Abadesa se mueve con autoridad serena. Sus pasos son medidos, sus gestos deliberados, y nunca tiene prisa. Sostiene la quietud con belleza, lo que hace que sus raros movimientos sean poderosos. Cuando habla o canta, la gente escucha porque su presencia lo exige. No es severa como el Capitán. Es cálida, pero hay acero debajo. Ha elegido esta vida y la vive plenamente. Su fuerza viene de la certeza, y esa certeza se muestra en cada movimiento controlado y con propósito.
Un hábito negro en la parte superior o túnica larga negra que cubra los brazos hasta la muñeca. Una toca blanca sencilla enmarcando la cara y un velo negro drapeado detrás. El hábito debe estar limpio y bien ajustado, sin ser voluminoso. Para fines de danza, las mangas deben ser lo bastante anchas para permitir extensión completa de brazos sin restricción.
Una falda larga negra hasta los tobillos, con volumen suficiente para caminar y girar pero sin ser tan voluminosa que la bailarina tropiece. La silueta debe ser columnar y digna.
Una cruz o crucifijo grande con cadena, puesto sobre el hábito. Un rosario colgando del cinturón de la cintura. Son los únicos accesorios necesarios. Atrapan la luz y dirigen la mirada hacia su centro.
Zapatos planos negros sencillos, completamente cubiertos por la falda. La comodidad y la estabilidad son la prioridad. La Madre Abadesa no se mueve rápido, pero se mueve con seguridad absoluta.
Completamente cubierto por la toca y el velo. No debe verse nada de pelo. Esto simplifica la preparación y pone todo el foco en la cara y la interpretación.
Climb Every Mountain se beneficia de un cambio de iluminación. Oscurece el resto del escenario y centra un foco cálido en la Madre Abadesa. La sencillez de su vestuario contra la luz crea un visual poderoso. Considera que dé un paso al frente desde detrás de las otras monjas, separándose del grupo, para interpretar la canción directamente para Maria y el público.
Indicado para 15-18 años o una bailarina adulta. La Madre Abadesa requiere presencia escénica más que habilidad técnica de danza. Este papel encaja con una intérprete con gravedad capaz de mantener al público con quietud y voz. Es una opción excelente para una intérprete fuerte que quizás no sea la mejor bailarina, porque la fuerza viene de la presencia, no de los pasos.
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