Guía del Personaje El Cascanueces
El Hada de Azúcar es la gobernante del Reino de los Dulces, y su variación con el solo de celesta en La Danza del Hada de Azúcar es uno de los momentos más reconocibles de todo el ballet. Da la bienvenida a Clara y al Príncipe a su reino y dirige los divertissements en su honor. Es graciosa, poderosa y técnicamente brillante.
El Hada de Azúcar se mueve con autoridad sin esfuerzo. No tiene prisa, no se inquieta y nunca parece insegura. Cada paso está colocado con intención, cada equilibrio se mantiene una fracción más de lo esperado. Es cálida y acogedora pero indiscutiblemente al mando. Cuando baila su solo, la música de celesta exige delicadeza, una calidad precisa, casi cristalina en el trabajo de pies. Pero no es frágil. Hay acero bajo el brillo. Ella gobierna este reino y todos en el escenario lo saben.
Un corpiño de tutú clásico en ciruela oscuro, lavanda o púrpura intenso. Muy decorado con lentejuelas, pedrería o cristales que captan cada luz del escenario. Un escote de corazón o en V es lo tradicional. El corpiño debe tener ballenas para dar soporte durante equilibrios sostenidos y giros.
Un tutú clásico de plato a juego en ciruela o lavanda, rígido y horizontal para lucir las líneas de las piernas durante su variación. El tutú debe tener capas de red y estar rematado con cristales o lentejuelas en los bordes. Para recitales donde un tutú de plato no es práctico, un tutú romántico rígido en el mismo color funciona como alternativa.
Una corona o tiara, más elaborada que la de Clara, como corresponde a la gobernante de un reino. Pendientes largos que capten la luz. Un cetro o varita es opcional pero añade autoridad cuando dirige los divertissements. Todo debe brillar porque ella está hecha literalmente de azúcar y magia.
Zapatillas de punta de satén rosa, bien preparadas con cintas a juego. Si la bailarina no va en puntas, zapatillas de media punta de satén rosa o zapatillas de ballet con acabado satinado. Las zapatillas son visibles durante toda la variación y deben lucir impecables.
Un moño de ballet clásico impecable, alto y apretado, decorado con tiara y pasadores con pedrería opcionales. Ni un mechón fuera de sitio. El peinado debe enmarcar la tiara y mantenerse seguro durante fouettés y giros.
La presencia escénica lo es todo para el Hada de Azúcar. Debe dominar el escenario desde su primera entrada. Considera darle un momento donde los otros personajes hacen una reverencia cuando llega. La iluminación debería cambiar cuando aparece, tal vez un baño rosa o lavanda que solo le pertenece a ella.
Ideal para 14 años en adelante. Este es tu papel femenino más avanzado técnicamente y debe ir para tu bailarina clásica más fuerte. El trabajo de puntas es tradicional y esperado si es posible. La bailarina necesita resistencia porque la variación, el pas de deux y la coda exigen un esfuerzo técnico sostenido. En recitales, una alumna sólida de 12-13 años en media punta puede manejar una versión simplificada.
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